¿Quién es el malo? El becerro de oro, o los
inmigrantes.
¿Qué es lo que une a la sociedad más que
nada?
Un enemigo en común.
Por esta razón es que Trump une a todos
indicándoles cual es el “enemigo común”.
La realidad es muy distante del enemigo que
Trump plantea.
¿Cuál es esa realidad oculta que Trump, ni
aquellos que controlan el mundo quieren que sepamos?
¿Cuál es el verdadero enemigo?
El Petrodólar.
La política económica es el verdadero
enemigo. Un sistema financiero que funciona como un cáncer que se ha esparcido
por la sociedad creando tumores.
¿Cuáles son los tumores?
El exceso de capital en manos de unos
pocos.
El cáncer es una política monetaria que,
con tal de enriquecer a unos pocos es capaz de causar guerras y la muerte de
muchos seres humanos. Es el “utilitarianism,” o sea, el “fin que justifica
cualquier medio” para generar “profit margins,” o gananciales económicos.
Esa economía que solo busca el
enriquecimiento económico de unos pocos, a costa de la mayoría. Un capitalismo
salvaje y desenfrenado que nunca se sacia, que nunca está satisfecho. Un modelo
económico basado en “interest rates,” en “prime rates,” es un modelo que es
como un cáncer que solo tiene la tendencia a crear tumores, enriqueciendo a
unos pocos, que es la cultura del Becerro de Oro, la adoración del dinero, la
Cultura de la Muerte.
¿Cuál es la religión más nefasta que existe
en el mundo? La adoración del dinero.
Te pregunto a ti, ¿qué vale más, las
personas, o el dinero?
Un mundo utilitario donde todo es
supeditado a los gananciales económicos es un mundo de retrasados mentales. Un
mundo que solo busca acaparar riquezas equivale a un mundo retentivo anal, o, “anal
retentive,” que es una etapa del desarrollo humano
antes de su madurez.
Vivimos en un mundo monetizado donde el
“yo” es el objetivo educativo del “marketing.” Un mundo de idiotas donde se
fomenta el hedonismo y la cultura del “yo.”
En fin, ese es el problema, la dictadura de
las corporaciones que solo buscan utilidades, gananciales, profit margins a costa de todo.
Trump desvía la atención y nos dice que el
enemigo común son los seres humanos, cuando la realidad es otra.
El enemigo común es la adoración del
capitalismo salvaje, utilitario, pragmático, militarista, inhumano, que solo
busca gananciales, utilidades, a costa de los seres humanos.
En fin, nuestra civilización ha sido
adoctrinada para servir al capital, al dinero, como aquel burro que busca la
zanahoria que jamás podrá conseguir.
Ese es nuestro enemigo común, una moneda
inflacionaria basada en “prime rates,” intereses que jamás podremos pagar y
solo nos llenarán de una deuda impagable, de generación en generación.
Ese es el enemigo común que ningún
presidente se atreve a combatir, pues cada que lo hacen, acaban con una bala en
la cabeza.
Nuestro enemigo no son los inmigrantes,
sino el petrodólar.
Mi granito de arena.
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